miércoles, 29 de diciembre de 2010

Como cada fin de año…

Otro año que se va, otro año que se viene. Buenas y malas decisiones. Melancolía, remordimientos, frases como: “¡la pucha que pasa el tiempo, eh!” y boludeces por el estilo. Como siempre, cabe esperar que el mundo sea un poco más justo, pero asimismo, cada uno de nosotros debe ser un poco más justo. Tenemos que asumir la responsabilidad; hacernos cargo de que formamos parte de un sistema monstruoso al que quizás no podamos derrotar, pero que si todos aportamos nuestro granito de arena, podremos hacerlo un poco menos terrible.
No pretendo comunicar miedo, pero sí un poco de conciencia. Las nubes no son rosadas y azucaradas, de vez en cuando se ponen negras, y no vaya a ser que algún despistado esté sin paraguas cuando decidan soltar su furia sobre nuestras cabezas. Estemos atentos.
Espero que todos, absolutamente todos terminen bien el año, y el que viene sea de diez.
Hasta la próxima.

lunes, 20 de diciembre de 2010

H-M


Hoy está de moda (como siempre, las putas modas) eso de que “el hombre y la mujer tienen que ser iguales”. Realmente, no lo soporto. Me parece perfecto que tengan los mismos derechos, pues la libertad y la igualdad ante la ley, el trabajo, etc, son algo que corresponde, y eso es indiscutible. Sin embargo, no me va el hecho de que se pretenda inculcar que los dos sexos sean iguales en su comportamiento, pues es por algo que la naturaleza nos hizo distintos.
Hay cosas que “son de hombres” y cosas que “son de mujeres”. No digo que exclusivamente, pero si predominantemente.
Instalar un aparato eléctrico, arreglar un caño que pierde, mover muebles… son más un trabajo de hombre.
Planchar, cocinar, coser… son más un trabajo de mujer.
Así que nada de “yo no sé ni cambiar una lamparita” (hombre con carita de nene que robó un caramelo), o “yo no cocino ni un pati” (mujer con sonrisita ridícula, que casi parece orgullosa de eso), porque esas son cosas que les corresponde respectivamente a cada uno, y que si no les sale, como debería ser, lo tienen que aprender; qué joder.
Feliz Navidad a todos.

PD:
Muchachos, hagan funcionar las luces del arbolito.
Chicas, preparen una rica cena.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Todos dicen...

-“Yo no la voté.”
…y sacó 45% de los votos (el pueblo tiene los gobernantes que se merece)
-“Es un mujeriego. Yo no le doy bola ni loca.”
…y apareció llorando porque la convenció y después la dejó (bien merecido, por ver una montaña a 50km y llevársela puesta)
-“Yo soy fiel.”
…y lo/la dejaron por encontrarlo con el/la mejor amigo/a (encima de infiel, carente de códigos)
-“Esta materia es de relleno. Si me reprueba, lo cago a palos.”
…fue reprobado, y le prometió al profesor estudiar más para su importante materia.
-“En casa mando yo.”
…llegó a la casa, la pareja lo puteó de arriba a abajo y lo mandó a hacer los mandados.

Todos dicen, ninguno hace.

jueves, 2 de diciembre de 2010

TVR (televisión reventada)


En 1999, nació un programa llamado "Televisión registrada", dirigido por Claudio Morgado y Fabián Gianola. Posteriormente, sus conductores pasaron a ser José María Listorti y Gabriel Schultz, y desde hace unos años y hasta el presente, el lugar del ex VideoMatch ha sido ocupado por Sebastián Wanraich.
Historicamente, TVR tiene la chapa de programa de crítica-humor, que por mucho tiempo no pudo ser igualado en calidad por tantos obscenos competidores, que lejos de ser un buen entretenimiento, sólo lograron darme pena. Este programa era de crítica a los políticos en general, conscientización social, y risa lograda con medios eleaborados y elegantes.
Desafortunadamente, la cholulización de la televisión en general, alcanzó hace unos tres años al legendario TVR, y lo convirtió en un programa con segmentos interesantes, pero otros muy grotescos, mostrando partes de los programas de chimentos tan bajos que siempre llenan de mierda la gloriosa pantalla.
En 2010, el programa llegó a manos de canal 9, el canal del gobierno, o "la televisión pública", como ellos le dicen. La producción y los dos conductores, que hasta el año pasado le tiraban palos a todos los sectores políticos, incluyendo al gobierno, hoy lo apoyan de manera ciega e intransigente. Por supuesto, las oposiciones, que ya son ridículas de por sí, quedan aún más ridiculizadas.
Lamentablemente, un programa de nivel excelente fue convertido en pocos años en un burdel de mala muerte y luego en un burdel de mala muerte politizado.
Una lástima.